Las declaraciones de Kenji Fujimori han ocasionado en más de una oportunidad turbulencias dentro de su bancada. Pero también han provocado que la propia opinión pública fujimorista y no fujimorista lo ubique en una posición de fuerza en una competencia por el liderazgo del Parlamento, según revela la última Encuesta Nacional Urbano Rural de GfK.

El 21% de encuestados cree que el menor de los Fujimori podría reemplazar a Luz Salgado en la Mesa Directiva del Congreso, y el detalle está en que el 35% de los que votaron por su hermana Keiko en las pasadas elecciones le otorga esa opción de presidir el Legislativo.

Tamaño respaldo de los electores de Fuerza Popular no lo tienen Cecilia Chacón, Lourdes Alcorta, Luis Galarreta ni Héctor Becerril, favoritos de Keiko (ver infografía). El sociólogo David Sulmont opina que el apellido Fujimori es el capital político que tiene Kenji dentro de su bancada, y aunque este no ha mostrado interés por ocupar dicho cargo, desliza que a no ser que su hermana lo promocione, a modo de un acuerdo para actuar en un frente más organizado, esto podría ocurrir.

“Esto no se ha visto”, reflexiona.

Además, Sulmont indica que dado que la herencia de Kenji pesa más que los seguidores de Keiko en el Congreso ante los rumores de una posible salida de este, “el fujimorismo podría disminuirse” y ocasionar dos cosas: que él desaparezca de la política –no tiene partido propio– o que su hermana se debilite.

Niveles de confianza

Por otro lado, la seguridad ciudadana es una de las principales preocupaciones de la población; sin embargo, 68% de peruanos considera que se necesita más de un año para notar avances en seguridad ciudadana. En detalle, el 36% opina que es necesario entre un año y dos, el 21% va más allá considerando que esto tomaría entre dos y cuatro años, mientras que el 11% indica que mostrar avances importantes para combatir la criminalidad recién sería visible en más de cuatro años. Asimismo, la percepción de que la relación entre ambos poderes del Estado es conflictiva va avanzando, al pasar del 38% al 39%, esto dentro del margen de error estadístico.

En cuanto a la evaluación del papel del Parlamento, las opiniones están divididas. Así, el 46% respalda el accionar del Congreso, 37% considera que obstruye más que fiscaliza y el 17% no sabe o no opina. Esto al recordar que el Parlamento ya censuró a un ministro de Educación (Jaime Saavedra) e interpeló al ex ministro de Transportes y Comunicaciones Martín Vizcarra, entre otros.

PPK se mantiene

En cuanto a la aprobación del presidente Pedro Pablo Kuczynski esta se mantiene. Avanza dos puntos porcentuales pasando de 36% a 38% de aprobación, pero dentro del margen de error, deteniendo así su caída. Su desaprobación también se mantiene: alcanza el 54% de los encuestados.

Por regiones, en los últimos tres meses, el respaldo al presidente creció en la selva del país y llega al 62%.

Enfoque – Once meses divididos
Hernán Chaparro
Gerente GfK

El nivel de aprobación del gobierno parece haber detenido su descenso, pero en un ambiente muy polarizado. A punto de cumplir un año de gobierno, no se observan mayores consensos, ni entre los políticos ni a nivel de la población, sobre lo que está bien o mal. Lo que claramente avanza es la percepción general de una relación conflictiva entre Congreso y Ejecutivo (39% vs. 33% en abril). Mientras tanto, para la población, Kenji Fujimori debería ser quien presida la nueva mesa directiva del Congreso. Realizamos diversas preguntas donde se comparan las expectativas e imagen tanto del gobierno o PPK así como del Fujimorismo y/o de Keiko Fujimori.

En todos los casos, salvo algunas excepciones, las evaluaciones son semejantes y muestran que en el enfrentamiento los dos lados pierden. Solo entre 12% y 13% considera que ambos lo están haciendo mejor de lo que se esperaba y no más de 24% a 22% percibe que será mejor a futuro. A la líder del grupo naranja se le ve con mayor energía, pero hay opiniones totalmente divididas cuando se pregunta si uno u otro tiene un plan claro para el desarrollo del país. En ambos casos, para una mitad sí lo tiene y para la otra parte, no. Difícil avanzar con tan poco consenso.

Hace un año preguntamos con qué bancadas debería negociar el gobierno y de nuevo, alrededor del 60% menciona que con Fuerza Popular. La seguridad ciudadana es un tema relevante para la población y casi un 70% considera que se necesita más de un año para ver mejoras. La población está informada de algunos avances del Ministerio del Interior, pero poco o nada conoce de lo que propone la oposición, algo se podría conversar.

El cambio en economía también puede ser un punto de encuentro considerando que lo que más espera la población de este gobierno es la reactivación económica y la mejora del empleo. ¿Alguien tomará la iniciativa?

Enfoque – Están Atrapados en su laberinto
Giovanna Peñaflor
Socia fundadora de IMASEN

Desde hace décadas, existe en el país una brecha profunda entre la población y los líderes políticos, lo cual se ha reflejado en la ausencia de candidatos aluviales y la aplicación de la lógica del mal menor.

Hoy, esta distancia se traduce en bajas tasas de aprobación. No importa si se es de izquierda o derecha, fujimorista o antifujimorista, dinosaurio o nuevo; el destino de todo político parece ser el de no conectar con la población.

Si tomamos el caso del mandatario y de Keiko queda claro que el problema no son sus atributos personales o por lo menos no se trata de una ausencia total de ellos.

El no poder incrementar sus tasas de aprobación estarían explicado más bien en su incapacidad para producir una propuesta realmente convocante, léase, no poder responder a las demandas ciudadanas. Lo cierto es que este problema afecta más al presidente, dado que es al Ejecutivo que le corresponde mostrar liderazgo ahora, pero también le está pasando factura a Fujimori. Ambos están atrapados en su laberinto.

Enfoque – Un desgaste en el Ejecutivo y Congreso
Nicolás Lynch
Director de postgrado de la Facultad de CCSS UNMSM

Hay un desgaste general del gobierno, lo que algunos llaman gobernabilidad, aunque el término no me gusta mucho, en la capacidad de gobernar. Sucede tanto en el Ejecutivo como en el Legislativo, y eso se ve en la encuesta de GfK.

En el Congreso se ve una debilitación de la popularidad de la mayoría fujimorista, que es identificada por la población como gente que impide gobernar, por su conducta obstruccionista. Por otro lado, el

Ejecutivo se desgasta porque no puede afrontar tres problemas centrales: la lucha contra la delincuencia, la corrupción y la falta de servicios sociales básicos.

Sobre esto último, estamos en un momento en que el modelo ha entrado en crisis luego de la década de precios altos que terminó entre el 2013 y 2014. Entonces hay menos recursos y, lógicamente, la población lo siente más.

Creo que esas son las dos tendencias: falta de gobierno, aguda en el Congreso obstructivo; e incapacidad del Ejecutivo para afrontar los problemas básicos. Eso es lo que se refleja y transmite a la ciudadanía.