(Bloomberg) Puede perdonarse a los baby boomers, las personas nacidas en la posguerra, por pensar que el mundo gira en torno de ellos, porque la economía de Estados Unidos lo hace. Hasta ahora.

Cuando los boomers abandonaron el nido y formaron hogares en las décadas de 1970 y 1980, contribuyeron primero a la inflación y luego a un fuerte crecimiento económico.

En la mitad de sus vidas, en los años 90 y 2000, compraron acciones y casas, con lo que impulsaron el crecimiento del mercado bursátil y los precios de las viviendas. Ahora, en momentos en que se retiran, llevan los datos económicos de Estados Unidos a un Universo Bizarro.

Basta con observar las mediciones más amplias del mercado laboral. Por un lado hay buenas noticias: el desempleo es de 4.4%, el nivel más bajo desde 2007. Por el otro, las noticias son malas: los salarios casi no han crecido en más de un año.

Ni el desempleo ni el crecimiento salarial plasman la emergente disparidad entre los boomers y los trabajadores más jóvenes.

Si, hipotéticamente, millones de trabajadores mayores y bien pagos se retiraron el año pasado, y los trabajadores más jóvenes y peor pagos recibieron modestos aumentos salariales por asumir sus responsabilidades, los estadounidenses lo percibirían como un incremento salarial… pero los datos sobre el promedio del pago por hora indicarían una marcada declinación del crecimiento salarial porque millones de salarios de boomers habrían caído con su retiro.

Gran cantidad de baby boomers se retirará en el transcurso de muchos de los próximos años, lo cual hará bajar los datos sobre crecimiento salarial hasta bien avanzada la década de 2020. La cuestión es si los trabajadores más jóvenes recibirán esos modelos aumentos salariales.

Por fortuna, la Fed de Atlanta, que utilizó observaciones de personas con un año de diferencia, publica los datos sobre crecimiento salarial por edad. Aquí vemos que lo hipotético no es sólo hipotético.

Los baby boomers que se retiran hacen bajar los datos sobre el promedio de incremento de los salarios. En abril, la mediana de aumento salarial de los trabajadores de entre 16 y 24 años era de 7.5%, alrededor del mismo nivel que en 2006.

El crecimiento salarial de los trabajadores de entre 25 y 54 años era de 3.8%, los mismos niveles que a fines de 2005. ¿Pero para los trabajadores de más de 54 años? Solo 2.2%, aún menos que los niveles más bajos del ciclo pasado.

Los trabajadores mayores reciben menos aumentos salariales en general (algunos se retiran; otros hacen un retiro parcial y otros simplemente han llegado a un techo de su carrera).

Sumado, su nivel reciente de crecimiento salarial está por debajo de la marca histórica para su grupo etario, y tenemos más trabajadores mayores que nunca antes. Todo eso contribuye a datos de crecimiento salarial que no reflejan la realidad que experimentan los trabajadores más jóvenes ni los mayores.

De hecho, la cantidad de empleos a cubrir es muy alta. Las pequeñas empresas se quejan cada vez más de dificultades a la hora de encontrar personal de calidad. Los efectos se sienten.

Uno de los temas de esta temporada de ganancias ha sido el impacto de los salarios más altos sobre los márgenes de ganancias de los restaurantes (por fortuna para las compañías, el gasto quedó de alguna manera compensado por la deflación de los costos de los alimentos).

Para la economía en su conjunto, la participación de los salarios en el PIB está en el mayor nivel desde la recesión y es más elevada que en todo 2005 y 2006.

Son fuertes vientos favorables para los trabajadores más jóvenes. Aún no sabemos si las mayores presiones salariales derivarán en más inflación, menos ganancias o una combinación de ambas.

Pero sabemos que aproximadamente durante los próximos 10 años no podremos tomar los datos sobre crecimiento salarial al pie de la letra.